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El Renacimiento Nuclear Mundial


Daniel Herrera Cardona – Red Nuclear Colombiana

La International Energy Agency (IEA) prevé que la producción mundial de energía nuclear alcanzará un récord en 2025, impulsada por nuevas políticas, proyectos, inversiones y avances tecnológicos como los pequeños reactores modulares (Small Modular Reactors, SMR). Su informe destaca la creciente alineación entre los sectores público y privado en favor de la energía nuclear como respuesta al aumento de la demanda eléctrica y a los objetivos de descarbonización. Actualmente, más de 70 GW de nueva capacidad nuclear están en construcción en más de 40 países.

China lidera esta expansión y superará a Estados Unidos y Europa en capacidad instalada para 2030. Rusia, por su parte, sigue siendo un actor clave: de los 52 reactores construidos desde 2017, 23 han sido diseñados por su industria nuclear. En la actualidad, la energía nuclear es la segunda fuente de electricidad de bajas emisiones después de la hidroeléctrica, representando cerca del 10 % de la generación global de electricidad.

En un contexto donde el uso de electricidad en la industria, la climatización, los vehículos eléctricos y los centros de datos crece seis veces más rápido que el consumo energético total, garantizar un suministro estable es crucial. La expansión de la capacidad nuclear puede contribuir significativamente a este objetivo, complementando las energías renovables, cuya disponibilidad depende de condiciones meteorológicas variables.

El informe de la IEA subraya que la previsibilidad en los flujos de ingresos es clave para reducir costos financieros y atraer inversión privada. De hecho, grandes empresas tecnológicas ya están firmando acuerdos de compra de energía con desarrolladores nucleares para abastecer sus centros de datos y aplicaciones de inteligencia artificial, una clara señal de que el sector privado percibe la energía nuclear como una fuente confiable y competitiva.

Aprovechar este potencial requiere una visión estratégica de los gobiernos, acompañada de marcos regulatorios estables que generen confianza en el sector privado. Incentivos adecuados y financiamiento público bien dirigido pueden desbloquear la inversión necesaria para expandir la capacidad nuclear de manera segura y contribuir significativamente a la reducción de emisiones de carbono. No en vano, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) ha enfatizado que “los reactores nucleares son cruciales para lograr los objetivos relacionados con el cambio climático”.

El escenario de Colombia en la transición nuclear

Si Colombia logra desarrollar la energía nuclear, podría convertirse en el cuarto país de América Latina en implementarla, después de Argentina, Brasil y México. Este avance sería particularmente significativo considerando que la matriz energética del país depende en un 75 % de combustibles fósiles, y que su matriz eléctrica presenta una alta concentración hidroeléctrica (alrededor del 70 % de la generación). No obstante, para alcanzar este objetivo, el país enfrenta múltiples desafíos, desde la construcción de un marco regulatorio sólido hasta la formación de profesionales altamente especializados y la obtención de la licencia social.

A pesar de que Colombia cuenta con aplicaciones nucleares en sectores como la salud, la industria y la ciencia desde el siglo pasado —incluyendo la operación del reactor nuclear de investigación IAN-R1, donado por Estados Unidos en 1965 bajo el programa Átomos para la Paz—, el país aún no ha consolidado un marco regulatorio unificado bajo un organismo regulador nacional. Estos entes independientes, presentes en todas las naciones con aplicaciones nucleares, son fundamentales para supervisar el uso responsable de las radiaciones ionizantes con fines pacíficos. Desde la clausura del Instituto de Asuntos Nucleares a finales de los años 90, Colombia carece de una entidad que promueva activamente el desarrollo de estas aplicaciones en beneficio de diversos sectores industriales.

Sin embargo, en los últimos tres años se han dado pasos importantes para superar este retraso regulatorio. Diferentes actores académicos, políticos, empresariales e institucionales han trabajado en conjunto, y el resultado de este esfuerzo se traduce en el Proyecto de Ley 466 de 2024, conocido como Ley Nuclear Colombiana – Átomos para la Vida. Esta iniciativa, radicada exitosamente ante el Congreso de la República en diciembre de 2024, busca la creación de la Agencia Nacional de Seguridad Nuclear (ANSN), una entidad clave para resolver las carencias regulatorias del país.

El Plan Energético Nacional establece que la apuesta de Colombia debe centrarse en la incorporación gradual de los SMR. Según esta estrategia, a partir de 2035 se instalarían los primeros reactores de este tipo, con el objetivo de alcanzar hasta 1.800 MW de capacidad nuclear en 2052, lo que equivaldría al 75 % de la capacidad instalada de Hidroituango, la central hidroeléctrica más grande del país.

El reto de la licencia social y la educación nuclear

Uno de los principales desafíos para el desarrollo de un programa nuclear en Colombia es la obtención de la licencia social, es decir, la aceptación y respaldo de la población. Consciente de ello, en octubre de 2023 se fundó la Red Nuclear Colombiana (RNC), una institución que, desde su creación, ha asumido la misión de educar al público sobre la ciencia y la tecnología nuclear, desmontando mitos que históricamente han generado resistencia frente a estas tecnologías.

Estos avances demuestran que Colombia no se está quedando rezagada ante el renacer nuclear mundial. Por el contrario, avanza con paso firme hacia los objetivos nucleares que alguna vez se propuso desde la llegada de su primer reactor nuclear de investigación hace 60 años.

Fuentes

in Blog
El Renacimiento Nuclear Mundial
Sociedad Antioqueña de Ingenieros y Arquitectos - SAI February 14, 2025
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